Los incunables
TOMBUCTÚ.
Paul Auster (Anagrama)Paul Auster (New Jersey, 1947) nos vuelve a demostrar, en un nuevo alarde de lucidez, cómo se puede crear una historia conmovedora y cautivadora a partir de unos personajes totalmente anodinos. En este caso, los personajes no son otros que un mendigo errante (elemento recurrente en la bibliografía del autor americano) y su perro, de nombre Mister Bones y protagonista absoluto de la fábula.
Pero lo más sorprendente de la historia es que nos muestra aspectos de la vida diaria americana (no parece Auster demasiado partidario del llamado sueño americano) desde el punto de vista del propio perro, convirtiéndose el mendigo en una especie de vocecilla de la conciencia del can.
La novela narra el viaje del mendigo (en los últimos días de su vida) a través de la costa este estadounidense, para acabar en Baltimore, frente a la casa de otro ilustre yanqui, Edgar Allan Poe. En ese su último viaje le acompaña su mejor –y único– amigo, Mister Bones. Entonces…
No, no voy a desvelar nada más; la novela está al alcance de todo aquel que tenga deseos de pasar un rato de lectura agradable y, de paso, ejercitar un poquillo las neuronas, algo que nunca está de más.
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EL INQUILINO
. Javier Cercas (Edit. El Acantilado). 138 pgs.Resulta altamente beneficioso huir de vez en cuando de la comida rápida que proporcionan los best sellers publicados por las editoriales de toda la vida y comprados en las grandes superficies. Invertir unas horas de vez en cuando en visitar a los libreros de cabecera procura un bienestar sin igual y permite encontrar otras editoriales que "viven el libro", algo muy diferente de "vivir del libro". Es el caso de El Acantilado y uno de los títulos que he tenido ocasión de leer, EL INQUILINO, de Javier Cercas.
EL INQUILINO es una novela corta que publicó su autor, por primera vez, en 1987. La suerte no estuvo entonces de su parte y han tenido que transcurrir 13 años para que unos locos por la literatura le den una nueva oportunidad a esta original historia.
El protagonista de la historia es un profesor de fonología de una universidad norteamericana que, de vuelta de vacaciones en su país natal –Italia–, ve cómo una serie de coincidencias se proponen arruinar su cómoda y monótona vida académica. Sucesos tan aparentemente inocentes como una torcedura de tobillo pueden dar al traste con su carrera si se combinan con la aparición de un nuevo profesor en la universidad –y vecino de apartamento del protagonista–, una novia desencantada… Una historia original y muy bien escrita que, si acaso, peca de un final precipitado y algo recurrente. Por lo demás, perfecta.
Lo dicho: olvídate un ratillo de las editoriales de siempre, de los grandes almacenes y date una vuelta por las librerías especializadas. No perderás el tiempo.
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HELENA O EL MAR DEL VERANO
. Julián Ayesta (Edit. El Acantilado). 87 pgs.Este es otro de mis recientes descubrimientos en una editorial que desconocía: El Acantilado (puedes leer también mi comentario sobre EL INQUILINO, de la misma editorial).
En este caso, se trata de la única obra de narrativa de Julián Ayesta (Gijón, 1919). Es un relato que se publicó por primera vez en 1952 y narra, con un lenguaje pleno de lirismo, las primeras vivencias preadolescentes de un muchacho de posguerra. Con la reveladora inocencia del protagonista, el autor pone de manifiesto las terribles dudas, los miedos, los sinsentidos que llenaban los tierno cerebros de los niños de la época: las absurdas amenazas eclesiásticas para aquellos que vivieran en pecado, el descubrimiento del amor a los doce o trece años, el significado y la crueldad de la muerte…
En resumen, LITERATURA con mayúsculas que no debes dejar de leer.
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LUIS BUÑUEL. MI ULTIMO SUSPIRO.
Luis Buñuel - Jean Claude Carrière (Plaza & Janés). 303 pgs.Parece inevitable, en el centenario del nacimiento del cineasta aragonés (1900-1983), leer y comentar estas memorias escritas dos años antes de su muerte. Pero que nadie pretenda encontrar en ellas el típico relato cronológico de sus vivencias –que lo hay–, sino, fundamentalmente, la plasmación en papel de su ideario, de todo aquello que, obsesivamente, nos mostró a través de sus películas. Son las impresiones de un hombre que, a sus ochenta y un años, nada teme de lo que puedan pensar o decir de él (magnífica su exposición sobre la libertad y la inocencia de la imaginación).
Por supuesto, encontramos en ellas sus experiencias infantiles, su juventud en la Residencia de Estudiantes, sus simpatías y desavenencias con personajes clave de la cultura española como Lorca, Alberti, Dalí (quien provocó su cese como director del Museo de Arte Moderno de Nueva York al acusarle de ateo en su libro "La vida secreta de Salvador Dalí"). También su llegada a Paris y su entrada en el grupo de los surrealistas, sus actividades en la embajada francesa en defensa de la República española (incluyendo su misión de guardaespaldas del presidente del Consejo de la República, Juan Negrín), su vida en América una vez acabada la guerra civil y un breve repaso a su cinematografía, donde desmitifica todo lo dicho sobre el simbolismo de algunas de sus imágenes más conocidas y estudiadas por críticos y psicoanalistas.
Pero hay un capítulo que, por sí solo, justifica la lectura de este libro: se trata del titulado "Ateo gracias a Dios", en el que hace la mejor defensa del ateismo que haya podido leer nunca. Por ello, me voy a permitir reproducir algunas de sus líneas:
"…La consecuencia que de ello extraigo, para mi propio uso, es muy sencilla: creer y no creer son la misma cosa. Si se me demostrara ahora mismo la luminosa existencia de Dios, ello no cambiaría estrictamente nada en mi comportamiento. Yo no puedo creer que Dios me vigila sin cesar, que se ocupa de mi salud, de mis deseos, de mis errores. No puedo creer, y en cualquier caso no acepto, que pueda castigarme para toda la eternidad.
¿Qué soy yo para él? Nada, una sombra de barro. Mi paso es tan rápido que no deja ninguna huella. Soy un pobre mortal, no cuento ni en el espacio ni en el tiempo. Dios no se ocupa de nosotros. Si existe, es como si no existiese."
Lo dicho: lectura imprescindible de un libro que demuestra que, a los ochenta y tantos años, se puede alcanzar la plenitud mental que no está al alcance de ninguna otra edad.
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EN BUSCA DE KLINGSOR
. Jorge Volpi (Seix Barral). 440 pgs.Jorge Volpi (México D.F. 1968) ganó el premio Biblioteca Breve 1999 con esta su sexta novela. En ella trata un tema clave en la historia de la Humanidad: la relación entre la ciencia y el dilema eterno del "bien y el mal". Es una novela primorosamente construída, muy bien documentada y sin un solo fallo en la trama, manteniendo al lector sumido en un continuo estado de ansiedad.
Guillermo Cabrera Infante quisó acuñar, para poder encuadrar esta curiosa obra maestra, el término de ciencia-fusión: fusión de ciencia e historia, de política y literatura.
En la novela, un joven teniente americano, Francis P. Bacon, debe descubrir –recien finalizada la II Guerra Mundial– quién o quiénes se escondían bajo el nombre clave de Klingsor, el supervisor de la organización físico-mística de las SS cuya misión consistió en la construcción de la bomba atómica alemana. Para ello, Bacon deberá entrevistarse con los más prestigiosos físicos europeos de la época (Max Plank, Stark, Heisenberg, Schrödinger, Niels Bohr…).
Sólo se le puede poner un "pero": si hace tiempo que olvidaste los estudios de bachillerato, deberías desempolvar tus conocimientos básicos sobre física nuclear (tampoco hace falta ser un Pitagorín). No resultan imprescindibles, pero disfrutarás muchos más con esta lectura.